Consejos para reducir el dolor, mas vel tarde que nunca

La palabra clave en esta enfermedad es la natación. Estos ejercicios hacen que el perro desarrolle muy bien los músculos que rodean las articulaciones sin desgastarlos, ya que el desgaste incrementaría aún más el dolor. Lo más aconsejable es llevarle a nadar dos veces por semana y dejar que disfrute del baño todo lo que quiera, pero evitando en todo momento que se agote. Aunque al principio le cueste más, descubriremos que con el tiempo se encontrará más a gusto en el agua.
Otro punto es la alimentación. La cadera es la que resiste el peso del cuerpo y, en este tipo de enfermedades, la obesidad pasa de ser un problema a convertirse en una grave complicación. Si el perro ya padece obesidad, tiene que adelgazar evitando que coma las sobras de la mesa o golosinas, y darle alimentos con mucha fibra y poca grasa.
El ejercicio diario será un paso más para remitir el dolor. Es conveniente que pasee dos veces al día durante veinte minutos. Es esencial seguir el paso del perro para que no se sienta incómodo ni haga demasiados esfuerzos: el exceso será contraproducente.
Nosotros somos los que verdaderamente sabemos lo que le viene bien a nuestro perro y, por eso, tenemos que tomar la iniciativa y ayudarle.
Primordial no hacer caso en todo momento a las apetencias del perro. Muchas veces ellos no quieren realizar tareas simples por el esfuerzo que conllevan, sin embargo nosotros sabemos que su realización será beneficiosa para paliar esta dolencia.
La temperatura del lugar en el que se encuentre el perro es muy significativa, ya que el ambiente frío no ayuda a la movilidad de los huesos, así que se aconseja ponerle una bolsa de agua caliente por la noche para que el músculo se relaje y las molestias cesen. Así, podrá disfrutar del placer de estar tumbado.
No le obligues a sentarse en un determinado sitio, es mucho mejor que nuestro amigo elija el lugar donde quiere descansar. Asimismo, el masaje terapéutico es ideal para los animales, pues les produce un agradable placer. Gracias a esta técnica, se distenderá la zona muscular afectada, aliviando sensiblemente el dolor.
A la hora de realizarlo, se aconseja que se haga mediante movimientos circulares, ejerciendo presión con las yemas de los dedos, sin hacer daño al animal. Si lo tolera bien, darle un masaje de diez minutos o más en cada lado afectado.
Si vemos que el perro se inhibe del juego y no quiere hacer determinados ejercicios, es mejor que acudir al veterinario, porque hay varios grados de displasia y cada uno tiene un pronóstico y tratamiento diferente. Además, cuanto antes se emita el diagnóstico, mejor: El tratamiento temprano evitará problemas secundarios.